El resurgimiento de la música británica
A la terminación de la guerra, con el retorno de los Estuardo al
poder en la persona de Carlos II, hijo del ejecutado Carlos I, varios
de los esfuerzos del monarca se orientaron al envío de músicos a
Francia, quienes, a su regreso, fueron maestros para Henry Purcell,
considerado como uno de los compositores ingleses más importantes de la
historia de Inglaterra. En aquellos días del reinado de Carlos II, “…en Inglaterra se
adoptó la costumbre de honrar a los miembros de la familia real con
obras musicales, tradición que, seguramente, también fortaleció el
desarrollo, por Purcell, de música ceremonial y de música religiosa,
inspirada en la música escrita en los últimos años del Siglo XV por
compositores como Byrd y Gibbons” . Sin embargo, con el temprano
fallecimiento de Purcell en 1695 a los 36 años, terminó esa brillante
etapa en la música inglesa.
Compositores como Ralph Vaugham Williams, Edward Elgar y William Walton
fueron figuras claves en el resurgimiento de la música de la Gran
Bretaña, a finales del Siglo 19 y durante el Siglo XX.
Edward
William Elgar, nació en Broadheath, población cercana a Worcester,
Inglaterra, en 1857. “En su hogar, el ambiente familiar fue,
definitivamente, musical, ya que su padre, William Henry Elgar, era
organista, afinador de pianos y propietario de una tienda de partituras e
instrumentos para música, y su madre, Anna Elgar, lectora de espíritu
cultural selecto y poetisa”. Las dos actividades las atendía su
padre, combinando y alternando las labores comerciales del almacén
durante la semana, con ayuda de su hijo Edward y las de organista los
domingos, en la iglesia católica San George, no obstante que él era
protestante.
Así, la compenetración del joven con la música se
profundizó con la lectura de música y con la frecuente conversación con
músicos de Worcester. Sin embargo, “…el verdadero y real despertar de
la potencia del arte de la música lo experimentó al ver y leer una copia
de la Primera Sinfonía de Beethoven, obra que lo cautivó y lo motivó a
ampliar y completar sus estudios en composición e interpretación de
instrumentos musicales”.
Sin embargo, Elgar no tuvo formación
académica como tal y solía afirmar que “…sus maestros habían sido
las partituras que leyó y la música que escuchó”. Fue, pues,
autodidacta, ya que su único estudio formal no superó las lecciones de
piano y de violín con profesores locales en Worcester, y algunos
estudios más avanzados de violín con Adolf Pollitzer, en frecuentes
viajes que su modesta situación económica le permitía hacer a Londres.
Aunque
entre todos los instrumentos su predilección siempre fue por el violín,
Elgar ejecutaba el piano, el cello, el contrabajo, el clarinete y el
trombón, y su principal experiencia la adquirió dirigiendo bandas
musicales locales, y participando en los conciertos anuales de la
catedral de Worcester, en la cual, junto con las catedrales de
Gloucester y de Hereford, se realizaba el Three Choirs Festival,
orientado, en especial, a grandes obras para coro y orquesta, todo
aquello muy acorde, por cierto, con “…la inmensa popularidad de la que
gozaba el ‘gran coro de aficionados’ en todas las ciudades de
provincias, de la Inglaterra victoriana”. Por ser católico, con gran
dificultad logró que en el Festival se cantaran por primera vez la Misa
de Luigi Cherubini y la Misa de Johann Nepomuk Humel. Aunque siempre
fue una de sus aspiraciones estudiar en el Conservatorio de Leipzig,
nunca llegó a concretarla debido al costo, fuera del alcance de su
capacidad económica. “Desde entonces, Elgar tomó la decisión de
dedicarse a la composición musical, tema en el cual ya había debutado
desde muy corta edad, pues a los diez años compuso la música para una
obra de teatro para niños, ‘The wand of youth’, (‘La varita de la
juventud’)”. “Aquella hermosa música adquirió estatura sinfónica
cuarenta años después, cuando Elgar la re-estructuró, con algunos
cambios menores en su forma orquestal, en dos Suites con el mismo
nombre, que hoy son soberbias piezas de concierto”. También, de su
producción temprana, son obras como ‘Sérénade mauresque’ y ‘Sevillana’,
todas ellas con señalado éxito.
Son también de aquellos años, sus
primeras composiciones litúrgicas siguiendo la tradición católica, obras
todas que desde entonces se incorporaron al repertorio coral
eclesiástico: tres Motetes para coro de cuatro partes (Ave Verum
Corpus, Ave María y Ave Maris Stela), y arreglos de ‘Ecce sacerdos
magnus’.
“En su creciente actividad musical en Worcester, Elgar
participó, tocando en los primeros violines, en los Festivales de
Worcester y de Birminghan, eventos que habrían de tener importancia para
su carrera, pues allí, en la interpretación de la Sinfonía Nº6 y el
Stabat Mater de Dvorák , le impactó la orquestación de Dvorák, para
asimilarla en su futuro estilo de composición”.
Hacia los primeros
años de la década del 80, Elgar inició sus viajes al exterior,
visitando París en 1880 y Leipzig en 1882, asistiendo a numerosos
conciertos y acontecimientos de la intensa vida artística y musical de
esas ciudades.
En 1889, Elgar contrajo matrimonio con Caroline
Alice Roberts, hija del General Henry Gee Roberts, y nacida en la India,
cuando su padre ocupaba allí un cargo de alto rango.
“Aunque la
boda en un principio dio lugar a suspicacias y críticas por la
procedencia del contrayente, de un estrato social inferior al de la
novia, algo inadmisible en la circunspecta aristocracia de la Inglaterra
victoriana, el matrimonio marchó en buen entendimiento y armonía,
convirtiéndose Alice en permanente estímulo y apoyo a su inspiración, y,
como cotizada comentarista que era en el medio cultural, para las
actividades de su esposo durante el resto de su vida”. Aunque en un
principio se instalaron en Londres, poco después se trasladaron a
Worcestershire y se establecieron en Malvern con su única hija Carice
Irene, para continuar allí con la dirección de orquestas y con sus
clases.
El verdadero éxito de las composiciones de Elgar se inició
en 1890, cuando escribió, por encargo del Comité Festival de Worcester,
una obra corta, la Oberura ‘Froissart’, para el Three Choir Festival de
1890, para continuar, en ascenso, con la Cantata ‘Black Knight’,’El
Caballero Negro’, cuyo estreno se realizó en Worcester en el Three
Chorus Festival de 1893, con otra presentación muy exitosa en el
Festival Coral de Midlands, junto con ‘King Olaf’. De aquellos años
también fueron obras como ‘Scenes from the Bavarian Highlands’ (Escenas
de las montañas Bávaras), la ‘Marcha Imperial’ y ‘The Banner of St.
George’, éstas dos últimas para la conmemoración de las bodas de
diamante (sesenta años en el trono) de la Reina Victoria.
Para
entonces, el estilo de Elgar refleja sus más notorias influencias: la
música de Henry Purcell, -a quien consideraba como el más grande-, como
fundamento en la gloriosa tradición musical inglesa de los Siglos XVI y
XVII, la música de compositores como Handel, Brahms y Dvorák, la
claridad de la música de los compositores franceses del Siglo XIX,
Berlioz, Saint-Saëns, Massenet y Delibes en su técnica para la
orquestación, así como el cromatismo de Wagner en el cromatismo de sus
composiciones orquestales. Su profunda fe católica, fue otro rasgo de
su personalidad que influyó notablemente en su estilo. De hecho, “…su
música más característica, sin dejar de ser inconfundiblemente británica
en el tono de muchas de sus obras, refleja una clara influencia del
sinfonismo germánico de Brahms y Wagner, inscribiéndose, de lleno, en el
post-romanticismo vigente en la Europa continental de finales del Siglo
XIX y principios del Siglo XX”.
En 1889 se estrenó en Londres la
primera gran obra orquestal de Elgar, ‘Las Variaciones Enigma’. “A su
regreso del Festival de Leeds en 1888, en su casa y en su piano, Elgar
esbozó un tema, el cual, como lo comentó a su esposa, podría ser
desarrollado en una composición que mostrara, con base en una
fotografía, cómo lo hubiera expresado, según su propio enfoque e
idiosincrasia, cada uno del grupo de sus amigos en la foto. Según
aquella idea, Elgar hizo la orquestación de la obra con la dedicatoria
‘A mis amigos retratados’ y la envió a Viena al gran director
austro-húngaro Hans Richter, quien, al observar la partitura, concluyó
que se trataba de una música realmente maravillosa”.
“Por
entonces, Richter era el titular de la Hallé Orchestra de Manchester y
decidió presentarla en una serie de conciertos en Londres, con
aclamación general del público allí, y, posteriormente, en todo el país.
Aunque el título de la obra en un principio era ‘Variaciones sobre
un tema original’, el término ‘Enigma’ de su nombre definitivo
corresponde al hecho de que, no obstante haber catorce (el número de
amigos que aparecen en la foto, incluido él y su esposa) variaciones del
‘tema general’, tema que según el propio Elgar, atraviesa toda la obra,
en realidad nunca se le escucha explícitamente”.
El éxito de
‘Las Variaciones Enigma’ en Alemania y en Italia también fue inmediato
y, hoy en día, sigue siendo frecuente pieza de concierto en todo el
mundo. El Oratorio para solista, coro y orquesta ‘The Dream of
Gerontius’, (‘El Sueño de Geroncio’), compuesto por Elgar en 1900, con
base en una adaptación del poema, del mismo nombre, del Cardenal John
Henry Newman, se estrenó, con asistencia del Rey y la Reina, en el
Festival Trienal de Música de Birmingham en 1900, también dirigido por
Hans Richter. El Oratorio se presentó con mucho éxito en Düsseldorf en
1901, y en aquella ocasión se lo consideró como “…una de las mejores
composiciones de Elgar y uno de los más bellos ejemplos de música coral
inglesa”, con comentarios de la prensa alemana como el que hiciera
‘Cologne Gazette’: “…Elgar se sostiene sobre los hombros de Berlioz,
Wagner y Liszt, de cuya influencia se ha liberado, para convertirse en
una individualidad importante. Es uno de los líderes del arte musical de
los tiempos modernos”.
En 1901, Elgar compuso la Obertura de
Concierto ‘Cockaigne’, con sub-título ‘In London Town’, y con dedicación
“A muchos amigos míos, los miembros de las Orquestas Británicas”. La
obertura es un retrato de la ciudad de Londres, al evocar, en el día a
día del verano londinense, el bullicio de las gentes, el sonido de las
bandas militares en los desfiles, el ruido del caminar de las personas y
el juego de los niños en los parques y el sonido de las campanas de
las antiguas iglesias. El propio Elgar condujo la orquesta en su
estreno, durante un concierto de la Royal Philharmonic Society en el
Queen’s Hall de Londres en Julio de 1901. Recientemente, el 25 de
Noviembre de 1971, con ocasión de la celebración del ‘Gala Concert’ de
la Orquesta Sinfónica de Londres en el Royal Festival Hall, el Primer
Ministro Edward Heath, también gran músico amateur, condujo la orquesta
como director invitado, en la ejecución de la Obertura ‘Cockaigne’.
El director titular del Concierto en esa noche fue André Previn.
Elgar
compuso las cinco marchas de ‘Pompa y Circunstancia’ entre 1901 y 1930.
Su nombre proviene de una frase del tercer Acto de ‘Otelo’ de
Schakespeare ‘….pride, pomp and circumstance of glorious war’. “ Su
gran popularidad corresponde, en parte, a su tradicional interpretación
en la última noche de los ‘Conciertos Promenade’ de todos los años”.
“Al poco tiempo de ser compuestas, se invitó a Elgar a incorporar, a la
primera de las marchas, la ‘Oda a la Coronación’ de A. C. Benson, con
motivo de la solemne coronación del Rey Eduardo VII en 1901”. Una nueva
solicitud a los autores, permitió agregar a la Oda la pieza vocal ‘Land
of Hope and Glory´ (‘Tierra de Gloria y Esperanza’), para publicar la
pieza como canción por separado, y hoy en día se la considera como himno
(nó oficial) británico. Igualmente, se conoce la obra como ‘La marcha
de graduación’ y, desde 1905, se usa en Los Estados Unidos en las
ceremonias de graduación en las universidades y en las escuelas de
educación secundaria.
En 1904, Elgar fue nombrado Caballero, en el
Palacio de Buckingham, y en 1911 obtuvo ‘La Orden del Mérito’, como
parte de los actos que conformaron la solemne coronación del rey Jorge
V. Otros honores para Elgar fueron, el nombramiento de Doctor honoris
causa en música, por la Universidad de Cambridge, el de Socio de Honor
de la Royal Academy of Music de Londres y el doctorado, honoris causa,
concedido por la Universidad de Yale, durante un viaje a los Estados
Unidos.
La Primera Sinfonía, en la cual había trabajado desde los
cincuenta años de edad, la compuso Elgar en 1908, logrando un señalado
éxito nacional y, en corto tiempo, internacional, al ser presentada en
Viena, Leipzig, San Petersburgo, Roma, Nueva York, Boston y Chicago. “En
menos de un año, ya pasaban del centenar sus exitosas presentaciones en
Gran Bretaña, Estados Unidos y Europa continental”.
Elgar compuso
en 1910, por encargo del gran violinista Fritz Kreisler, el Concierto
para Violín, cuyo exitoso estreno lo presentó la Royal Philharmonic
Society con Kreisler como ejecutante y la Orquesta Sinfónica de Londres
dirigida por el propio compositor.
En los años que precedieron a
la Primera Guerra Mundial, Elgar compuso la Oda Coral ‘The Music
Makers’, para el Festival de Birmingham de 1912, y el Estudio Sinfónico
‘Falstaff’, para el Festival de Leeds de 1913.
Después de la muerte
de su esposa Alice en Abril de 1920, Elgar, muy abatido, vivió algún
tiempo en Londres, para regresar después a Worcestershire, a la aldeaa
de Kempsey donde había vivido entre 1923 y 1927.
En el último año de su vida, la BBC de Londres realizó un Festival de sus obras, para celebrar sus 75 años de edad.
Edward
Elgar falleció el 23 de Febrero de 1934 a los 76 años de edad, y fue
sepultado, al lado de su esposa Alice, en la iglesia católica de San
Wulstan en Litle Malvern, Worcestershire.
Música Clásica y folclórica
La composición musical realizada y formada en el Reino Unido
fue heredada de las tradiciones clásicas europeas del siglo XVIII (sobre todo,
en Gran Bretaña, de la mano de Handel) y tuvo una gran expansión durante el siglo XIX.8
EL Nacionalismo romántico fomentó claras
sensibilidades e identidades nacionales dentro de los países del Reino Unido
hacia el final del siglo XIX, produciendo muchos compositores y músicos de gran
reputación en la tradición folclórica.9
Estas tradiciones, incluyendo los hilos culturales procedentes de los países
constituyentes del Reino Unido y sus provincias, han seguido evolucionando de
distintas formas durante la carrera de compositores como Arthur
Sullivan, Gustav Holst, Edward Elgar,
Hubert Parry,
Ralph Vaughan Williams y Benjamin
Britten.